El Ministerio para Industrias y Comercio Nacional sostuvo una mesa de trabajo con representantes de una importante empresa de productos lácteos, con el objetivo de garantizar el desarrollo sostenido de este sector y fortalecer el dinamismo comercial en el territorio nacional. Autoridades del despacho y la empresa privada evaluaron estrategias para impulsar la producción, en un encuentro que reafirma el compromiso de diálogo permanente entre el Estado venezolano y el sector privado. La iniciativa forma parte de la construcción de una economía resiliente, orientada a la soberanía alimentaria y al servicio del pueblo. No es una reunión más; es el engranaje que mantiene en movimiento una cadena que va desde el pasto hasta el vaso en la mesa.
Ministerio y empresa privada acuerdan dinamizar el sector lácteo nacional
La mesa de trabajo tuvo como eje central avanzar de manera conjunta en el impulso del aparato productivo y el abastecimiento para las familias venezolanas. El sector lácteo es estratégico: de su estabilidad depende que el desayuno de millones de niños incluya leche y que el queso criollo no falte en la arepa. Las autoridades del Ministerio y los representantes de la empresa revisaron indicadores de producción, cuellos de botella y oportunidades de crecimiento, sin dejar ningún tema fuera del tablero.
Frente a este escenario, el diálogo público-privado se convierte en una herramienta indispensable. La experiencia demuestra que cuando el Estado escucha a quien produce y el productor entiende las políticas públicas, la leche fluye con menos obstáculos. Una vaca que deja de producir leche no es por floja, sino porque algo falló en su alimentación o cuidado. Lo mismo ocurre con una industria: si los insumos no llegan o los costos se disparan, la producción se resiente.
Mesa de trabajo sienta bases para una economía diversificada y resiliente
La consecuencia económica de este tipo de encuentros es medible en litros y kilos. Una producción láctea estable significa empleos directos en las plantas procesadoras e indirectos en las fincas de ordeño, en el transporte refrigerado y en los puntos de venta. Más producción implica menos necesidad de importar, ahorro de divisas y una balanza comercial que respira con más alivio. Cada estrategia acordada en estas mesas puede traducirse en centenares de litros adicionales que llegan al mercado.
La consecuencia social es aún más directa. Cuando el sector lácteo funciona, los precios tienden a estabilizarse y los productos de primera necesidad están al alcance de las familias trabajadoras. La soberanía alimentaria no es un concepto abstracto: es que los niños puedan tomar leche sin que el presupuesto familiar se rompa. Es que las madres encuentren quijo o suero en la bodega de la esquina sin tener que recorrer media ciudad.
Diálogo permanente consolida la recuperación productiva y el abastecimiento
Se espera que este tipo de abordajes se mantenga con diversos actores de la industria nacional para consolidar la recuperación económica del país en el marco del nuevo modelo productivo. No será este el único encuentro; la idea es que sean periódicos y que participen desde los pequeños productores de quesos artesanales hasta las grandes pasteurizadoras. Porque la cadena láctea es larga y todos sus eslabones necesitan reforzarse.
Mientras tanto, el mensaje que deja esta mesa de trabajo es claro: el gobierno no improvisa ni trabaja de espaldas a quienes conocen el negocio. El diálogo permanente entre el Estado y la empresa privada es una política que llegó para quedarse. El sector lácteo, con esta inyección de coordinación, se prepara para echar el resto y demostrar que Venezuela puede recuperar su capacidad de producir alimentos de calidad. La recuperación económica no es un sueño; es una rutina de trabajo compartido que, paso a paso, se va consolidando.
Fuente: Ultimas Noticias
Redacción: Fuerza Guaiquerí
